Nuestra Sopa criolla es un homenaje a la tradición de la cocina peruana. La receta al estilo de Josefina, combina la riqueza culinaria de nuestra herencia colonial. El corazón de la sopa criolla es el ají panca, que con su sabor y color distintivos, infunde el caldo con una autenticidad que se siente en cada bocado. La carne de res, cortada en pequeños cubos se cocina a la perfección, proporcionando una textura rica y jugosa. La sopa se enriquece con la adición de ingredientes simples pero sabrosos. Los fideos, la cebolla y el tomate se mezclan en el caldo, mientras que el huevo escalfado, añade un toque de lujo y un extra de proteína. Finalmente, un toque de orégano da el acabado final, fusionando todos los sabores juntos. La sopa criolla de Josefina es un plato reconfortante para invierno o verano, una receta que calienta el cuerpo y el alma, y un testamento a la rica historia culinaria del Perú.

El menestrón peruano es más que una sopa; es un viaje de sabores y una celebración de la fusión cultural. Comienza con una generosa porción de asado de tira, cocida a fuego lento en un caldo casero. A este se incorporan ingredientes frescos y secos, y así, legumbres como los frijoles verdes y secos, se funden en la receta, aportando su textura y riqueza de sabor. El menestrón cobra vida con la inclusión de las verduras nativas: yuca, choclo, papa, cada uno aportando su singular sabor y textura. Pero lo que hace especial al menestrón Josefina es la incorporación de la pasta y la salsa, un legado de los primeros inmigrantes italianos. La pasta, cocida al dente, se fusiona con el caldo y absorbe su sabor, mientras que la albahaca, da el toque final al plato. Una sopa que calienta el cuerpo y conforta el alma, un homenaje a Josefina y su amor por la cocina.

El caldo de gallina al estilo de Josefina no solo es un caldo, es un pedacito de la cultura peruana. Inspirado en las tradiciones de los vendedores callejeros que empezaban a trabajar a las cinco de la mañana, este caldo es un homenaje a aquellos trabajadores que comenzaban su jornada laboral antes del amanecer. La preparación comienza con una gallina cuidadosamente seleccionada, cuyo sabor y textura son fundamentales para obtener un caldo profundo y sustancioso. Ideal para recargar energías tras una noche de fiesta o un duro día de trabajo. A este caldo se le añade, papa amarilla y apio, respetando la tradición de la cocina peruana. El resultado es una sopa que no sólo alimenta el cuerpo, sino también el espíritu, proporcionando un calor reconfortante que te envuelve desde la primera cucharada. Acompañado de canchita serrana, crema de rocoto, limón y cebolla china picada, Josefina trae este plato reconfortante directamente a tu puerta, brindándote una experiencia gastronómica que captura la esencia de la historia culinaria peruana.
