Cuando nuestras madres cocinan en verdad nos están entregando dedicación, esmero, paciencia y amor. Y es que cocinar es un acto de cariño que empieza con seleccionar los mejores ingredientes para los tuyos y termina con alimentar, proteger y engreír a los que más queremos. En Sopas Josefina preservamos la forma tradicional de nuestras abuelas, hacer las sopas no desde el agua sino desde un caldo sustancioso. Los caldos son cocciones largas donde se concentran los sabores y nutrientes de los huesos junto con algunas verduras. Muchas horas son necesarias para poder extraer una sustancia que eleve el sabor de una sopa, pero quizá lo más importante es que una buena base te permite alcanzar un sabor natural, sin la necesidad de añadirle saborizantes, aderezos o potenciadores artificiales como el Glutamato Monosódico.

Sin añadidos artificiales podemos garantizar una sopa saludable, equilibrada y nutritiva. Nuestras cremas también las tenemos en presentaciones sin leche o leche deslactosada, opciones que nos convierten en los pocos restaurantes que balancea el sabor con la nutrición.