Cuando Josefina quería alimentarnos bien, sabía que tenía un obstáculo: no nos gustaban las verduras. Por eso lo que le funcionaba bien eran las cremas. Nutritivas, sabrosas y con ese toque divertido de los crotones que hacía que la experiencia fuera completa. Hoy lo hacemos como ella, seleccionamos los mejores poros, los lavamos muy bien y los hacemos cocinar a fuego lento en una reducción de cebolla blanca y especias. Luego agregamos los poros bien lavados y dejamos cocinar a fuego lento. Si deseas lo podemos servir con leche, también lo puedes acompañar con queso parmesano, trozos de tocino frito o huevito duro picado.
